Tinellización: las mujeres tuneadas y cosificadas

Por: 
Jimena Arnolfi
El reciente casting de Fort para conseguir novia y el eterno rol que los medios le otorgan a lo “femenino”.

Ricardo Fort: –La ganadora va a vivir la vida a full, con todo pago, como vive Ricardo Fort. Por supuesto, saltar a la fama como todas mis novias y un contrato para Fortuna 2 en Mar del Plata. Además, un Mercedes Benz, tarjeta de crédito, plata...
Marcelo Tinelli: –¿No hace falta tener lolas?
(Silencio)
Tinelli: –Y si no tenés lolas, te las hacemos nosotros. ¿Y la cola? ¡Y la cola también!

Aplausos. Así se largó el casting para novia de Ricardo Fort, concurso que aparentemente ya tiene a la ganadora del corazón de chocolate, una tal Erika con K que ya fue tuneada cual auto para la ocasión, rubio platinado, tetas y nuevo atuendo. Erika ya está viviendo la vida a full.
El chistecito duró tan poco porque los productores del ciclo se empezaron a entusiasmar con esta idea de seleccionar pibas muy alejadas del target del chocolatero. Ricardo Fort habría confesado que se la vio venir: lo iban a ridiculizar, lo iban a dejar “mal parado” y por las dudas, se quedó con la ahora blonda y presentable Erika. Paréntesis: los programas satélites de Tinelli ya hacían informes y mandaban incansables movileros a los pasillos de Ideas del Sur con el fin de entrevistar a las aspirantes para novias de Fort con sorpresita , faltas de dientes y teñidas con agua oxigenada, ponele.
En el imaginario, Tinelli es lo más, el que tiene más poder, más rating, más plata. Después está el séquito de segundones cuyo papel es simplemente hacerle la segunda al que tiene la posta. Lo siguen, lo aplauden y comen de las sobras. Si es necesario, entregan el cuerpo (¡el culo!) y/o la madre en señal de obediencia. Así se conforma la patota cuyo objetivo siempre es el de reírse del otro. La fórmula funciona: la gente se relaja mucho al ver a otra gente que es más decadente que ellos. Uno se siente menos solo, entonces la misión (¡!) es complotarnos para burlarnos de los más débiles –los pobres, los enfermos, los chicos, las mujeres–.

El machismo de siempre. La novedad reciente fue la del casting para señora de Fort. Uno se acostumbra a ser permisivo con estos personajes tan instalados y hasta le resulta fuerte asegurar lo que es: prostitución explícita. (¿O acaso Tinelli dejaría que sus hijas se postulen al casting que él mismo promovió?). Es un caso extraño considerando que la mayoría de los hombres que compran sexo no lo harían ante la posibilidad de quedar expuestos públicamente. ¿Será por eso que causa cierto escozor admitir que uno se quedó tildado mirando Showmatch? Porque a decir verdad, si se puede eludir ese detalle, uno lo elude.
A menudo se llama a la prostitución “la profesión más antigua del mundo”, pero ésa no es más que una manera de justificar la explotación de mujeres siempre vulnerables. Y qué tienen estas minas de vulnerables, quizá se esté preguntando alguien, pero acá el tema es otro. Desde estos programas televisivos –Tinelli y todos sus programas satélites– la mujer es cosificada mediante el recurso de fragmentación de su cuerpo –primer plano: culo y tetas–, más allá del uso discursivo, que también abunda en la venta del cuerpo tuneado. Las mujeres son figura –objetos de compra, las participantes– y fondo –las bailarinas que funcionan de apertura, escenografía y bailan antes de ir a la tanda–.
No es algo que suceda sólo desde los programas. Es un sistema completo. La publicidad utiliza a las mujeres como objetos sexuales, y si hay que venderles algo, lo hace desde el supuesto que las mujeres son capaces de responder mecánicamente a estímulos tales como “el hermoso desodorante aroma jazmines del prado”, “llevate dos, pagá uno”, “liquidación hasta agotar stock”, y otros. Las mujeres aparecen como ese objeto dispuesto para la venta pero también la sociedad piensa en ellas como el segmento de la población que funciona irracionalmente a la hora de ser ellas las compradoras –recordar esa publicidad en que la mujer tiene un orgasmo al entrar al shopping–. (El hombre también cae en estas trampas publicitarias, sólo que siempre cae mejor posicionado.)
Volviendo al maravilloso mundo de Tinelli, mientras sucede que el hombre aparece como quien compra y como quien tiene el poder de quedarse con una u otra, ellas siguen ofreciéndose cual pedazos de carne. Y si esos cuerpos desnudos, las participantes, tienen maridos y/o novios, el comentario rápidamente será “Fulanito, ¡lo que te estás comiendo…!”, “¡viva Fulanito, viva Fulanito!”, siendo que Fulanito es el dueño de ese pedazo de carne. Esa idea de sexualidad sigue representando al hombre como depredador que caza al animal más débil para su subsistencia.

 

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Cuidador@s: maternizar a la sociedad y desmaternizar a las mujeres
Por Aida Sánchez | 21.7.2010
Artemisa Noticias.

¿Somos las mujeres mejores cuidadoras que los varones? ¿O es que aprendimos muy bien el rol a través de siglos de que nos haya sido inculcado? ¿Cómo rediseñar la división sexual del trabajo que relegó a las mujeres a estos espacios y a los varones los expulsó de ellos?

 

Seguramente sea cierto que hoy las mujeres saben cuidar mejor que los hombres a pequeños y mayores. Entendemos que ello es fruto de un aprendizaje social de años, pero hay quien dice que esto es así por una cuestión biológica, que las mujeres nacen con esa aptitud por naturaleza. Expertos y expertas nos ayudan a desmontar tan peligroso tópico. Peligroso, porque en él se base un reparto desigual del trabajo y de la independencia de hombres y mujeres.

Hemos hablado con cuatro expertos para que nos ayuden a desmontar este tópico. Esto es lo que nos han dicho:

Antonio Borbolla, antropólogo social.

La educación recibida y los mensajes que transmite la sociedad favorecen la concepción de que la mujer está mejor preparada que el hombre para el cuidado, ya que se supone que tiene más capacidad de abnegación, de sufrimiento y es más voluntariosa. Las investigaciones de la antropología social alrededor de ese tópico, sin embargo, desmontan las teorías biologicistas que hablan de unas 'aptitudes naturales' que tendrían las mujeres para cuidar 'mejor' de su familia y de las relaciones afectivas.

Los poderes del cuidado se han conceptualizado a lo largo de la historia en conjunto como maternazgo, por estar de alguna forma asociados a la maternidad. La fórmula enajenante asocia a las mujeres cuidadoras al uso de su tiempo principal a actividades cuyos principales destinatarios son 'los otros'. Son las mujeres, pues, a las que 'les tocaría' cuidar a sus hombres, familias, hijas e hijos, parientes, comunidades, personas enfermas, etc.

Además, la cultura patriarcal que construye el sincretismo de género fomenta en las mujeres la satisfacción del deber de cuidar, convertido en deber histórico natural de las mujeres y, por tanto, deseo propio.

Sandra Siles, psicóloga y miembro del Forum joven de política feminista:

El feminismo del siglo XX ha realizado la crítica del modelo 'superwoman' y ha denunciado la explotación de las mujeres a través del trabajo invisible y de la desvalorización de muchas de sus actividades. Ha logrado llevar a la agenda de las necesidades sociales, la violencia contra las mujeres y ha realizado pequeñas modificaciones jurídicas y legislativas en el Estado. Sin embargo, nos queda por desmontar el tópico de que las mujeres son mejores cuidadoras y que, por tanto, es su deber serlo, aunque resulte tener que cargar con una doble jornada y una doble vida. Para ello son necesarios cambios profundos en la organización socioeconómica: en la división del trabajo, en la división de los espacios, en el monopolio masculino del dinero, los bienes económicos, y en la organización de la economía, de la sociedad y del Estado.

Entre otras cosas, es prioritario que se dé un cambio real en la mentalidad de la sociedad que posibilite cambiar patrones de conducta tan enraizados, donde la división tradicional de roles persiste. Hemos afirmado muchas veces que se trata de 'maternizar a la sociedad y desmaternizar a las mujeres'.

Irene Peláez, socióloga especialista en género, lidera una investigación sobre el cuidado en Castilla y León:

El hecho de que las mujeres cuiden mejor a menores y ancianos se debe a múltiples factores como el ciclo de la familia, la situación laboral de la mujer, la incompatibilidad entre rol familiar y laboral, la persistencia de estereotipos de género y la educación recibida, en ningún caso tiene nada que ver con contar con unas características biológicas determinantes y diferenciadas a las de los hombres.

Wilbert Zarco, doctor en biología e investigador del Instituto de Neurobiología de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM):

A la luz de recientes descubrimientos sobre plasticidad cerebral, es importante subrayar el hecho de que nuestras diferencias son cualidades de complementariedad, notando que las predisposiciones cognitivas de género no limitan en ningún sentido el desarrollo intelectual para incursionar en cualquier ámbito del quehacer humano.

La reciente investigación Interpretando el cuidado. Por qué cuidan sólo las mujeres y qué podemos hacer para evitarlo de la Fundación Ede también evidencia cómo un modelo familiar basado en la división sexual del trabajo ha venido favoreciendo un reparto de tareas nada equitativo según el cual la mujer se acaba encargando de la asistencia a las demás personas, y la influencia que este hecho tiene en el modo en que viven las mujeres su papel de cuidadoras.

Una tarea tan fundamental para una sociedad como es el cuidado, todavía hoy sigue siendo asignada como condición natural al género femenino. Puede hablarse […] de una forma de vincular afecto a cuidado e infravalorar todo tipo de tareas desempeñadas mayoritariamente por las mujeres, algo que es aprendido en el proceso de socialización.

La completa interiorización del rol de cuidadora como máxima responsable del bienestar de la persona cuidada se sustenta en el rol de género que las mujeres han debido de asumir tradicionalmente; un rol que, fundamentado en la división sexual del trabajo y en estructuras psico-sociales que lo legitiman, las mujeres han interiorizado y reproducen, en mayor o menor medida, a lo largo de toda su vida.

No debe de olvidarse, además, que el rol femenino tradicional lleva implícito el cuidado y la implicación emocional, por lo que las mujeres llegan a entender el cuidado como una forma de comunicación con quien precisa de ayuda.

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Trata de Personas en Argentina

ESFUERZOS

Por Gabriela E. Guevara

 

El Departamento de Estado de los EE. UU. - U.S.Department of State EE. UU.-  está obligado por ley a presentar anualmente al Congreso un informe sobre los esfuerzos de los gobiernos extranjeros para eliminar las formas de trata de personas. El propósito de esta ley es castigar a los tratantes, proteger a las víctimas y prevenir.

En el informe expedido el 14 de junio 2010, se reconoce el esfuerzo de Argentina para erradicar la trata de personas y a la vez se dan sugerencias para mejorar y progresar en la eliminación de las redes de prostitución. Se define a nuestro país como el lugar de origen, tránsito y destino de hombres, mujeres y niños victimas de la trata de personas, en particular la prostitución forzada.

Argentina aumentó los esfuerzos con la ley nº 26.364 promulgada en 2008, que se ejecutó el año pasado, la cual prohíbe toda forma de tráfico de personas. En la misma, se establecen penas de tres a quince años de prisión, superiores a los demás delitos graves, como violación.

Las víctimas suelen ser de zonas rurales de provincias del norte y se ven obligadas  a prostituirse en los conglomerados urbanos o las provincias más ricas. La zona de la triple frontera con Paraguay y Brasil es una importante zona para el tráfico sexual y prostitución infantil; esto deja entrever que las extensas fronteras de Argentina son difíciles de controlar, convirtiendo al país en una zona de transito para los traficantes.

Según ONG y organismos internacionales, algunos oficiales de la ley provincial y local colaboran con los jefes de las redes haciendo caso omiso a la presencia de prostíbulos y convirtiéndose en cómplices del tráfico de personas. Por estos hechos es que se aconseja que Argentina aplique enérgicamente la nueva ley contra la trata de personas para garantizar que los procesos no se traten sobre el consentimiento o no de las victimas sino investigar, procesar, condenar  y castigar a las redes, incluidos los funcionarios públicos corruptos que pueden ser cómplices de estos delitos.

Son muchos los cambios que se aconsejan en este informe pero el más importante radica en la justicia mediante la ley y en la asistencia a las víctimas, más aún teniendo en cuenta la creciente llegada de extranjeros a nuestro país y las dificultades de comunicación que se les presentan. Otro punto importante y que se lleva a cabo son las campañas de prevención mediante películas, folletos, talleres educativos, etc. Esfuerzo que se reconoce pero para que las redes sean  desmanteladas se necesita más equidad en la justicia, mayor rigor en las leyes y un verdadero compromiso en la sociedad.

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Campaña contra la violencia de Género del Municipio de Morón, muy interesante el
enfoque.

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